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viernes, 6 de febrero de 2026

EL RITORNELLO

El ritornello: concepto, historia y forma musical

1. Etimología y definición general

El término ritornello procede del italiano ritorno (“regreso”), con el sufijo diminutivo -ello, y significa literalmente “pequeño retorno”. En música, designa un pasaje que reaparece a lo largo de una obra, cumpliendo una función estructural, formal y tonal.

En sentido amplio, un ritornello es un fragmento musical que vuelve de manera periódica, ya sea de forma literal o variada, y que sirve como punto de referencia para el oyente dentro del discurso musical.

2. Usos históricos del término

2.1. Ritornello en el madrigal del siglo XIV

En la música vocal del Trecento italiano, especialmente en el madrigal y la caccia, el ritornello designaba los dos últimos versos de un poema octosílabo o endecasílabo. Estos versos solían tener:

  • Música diferente respecto a las estrofas precedentes.
  • Un compás distinto.
  • Aparición única (no repetida).

A pesar del nombre, este ritornello no funciona como estribillo, ya que no reaparece a lo largo de la obra, sino que cierra la composición.

2.2. Ritornello instrumental en el siglo XVII

Durante el Barroco temprano, el término pasó a designar una sección instrumental dentro de una obra vocal (ópera, cantata, aria estrófica, etc.). En este contexto, el ritornello podía:

  • Repetirse como elemento estructural.
  • Aparecer solo una vez, indicando el “retorno” del conjunto instrumental tras una sección vocal.

En esta acepción, el ritornello se diferencia de la sinfonía principalmente por su dependencia estructural del texto o de las secciones vocales, aunque la terminología no siempre fue precisa y existe solapamiento entre ambos conceptos.

3. Ritornello en la música barroca madura

3.1. Ritornello y concierto barroco

A finales del siglo XVII y durante el siglo XVIII, el ritornello se consolidó como uno de los pilares formales del concierto barroco, especialmente en los movimientos rápidos.

En este contexto, el ritornello es la sección interpretada por el tutti (orquesta completa) que:

  • Aparece al inicio del movimiento.
  • Reaparece varias veces a lo largo de la obra.
  • Suele regresar íntegramente en la tónica al final.

Entre las apariciones del ritornello se intercalan episodios solistas, generalmente modulantes y de carácter más virtuosístico.

3.2. Esquema formal básico

La forma ritornello se basa en la alternancia entre secciones de tutti y episodios solistas:

R – E1 – R – E2 – R – E3 – R

Donde:

  • R = ritornello (tutti)
  • E = episodio (solo o concertino)

El ritornello puede aparecer:

  • Completo o fragmentado.
  • En distintas tonalidades intermedias.
  • Con variaciones rítmicas o contrapuntísticas.

4. Ritornello como forma musical

4.1. Definición de forma ritornello

La forma ritornello es característica del primer y, con frecuencia, del último movimiento del concierto barroco y de algunos conciertos del Clasicismo temprano. Se basa en la reaparición del material principal (ritornello) en contraste con episodios modulantes.

Este principio formal también aparece en:

  • Coros de cantatas barrocas (por ejemplo, en Bach).
  • Conciertos ripieno.
  • Movimientos sin contraste solista–tutti, como algunas fugas o sonatas barrocas, donde el retorno del tema principal articula la forma.

4.2. Organización tonal

Uno de los aspectos fundamentales del ritornello es su función tonal:

  • Primer ritornello: tónica.
  • Ritornellos intermedios: tonalidades relacionadas (dominante, relativa, etc.).
  • Ritornello final: retorno firme a la tónica.

Esta disposición refuerza la percepción de estabilidad y dirección tonal dentro de una forma altamente modulante.

5. Diferencias con otras formas musicales

5.1. Ritornello y rondó

Aunque ambos se basan en la reaparición de un material principal, existen diferencias clave:

  • En el ritornello, el material recurrente puede aparecer en distintas tonalidades y de forma fragmentada.
  • En el rondó clásico, el tema principal suele regresar de manera literal y en la tonalidad principal.

5.2. Ritornello y aria da capo

En el aria da capo:

  • El retorno del material inicial (A) es literal y completo.
  • La estructura es ternaria (A–B–A).

En el ritornello:

  • El material puede transformarse.
  • El retorno no implica una repetición exacta de secciones completas.

6. El ritornello en la obra de los grandes compositores barrocos

6.1. Antonio Vivaldi

Vivaldi sistematizó la forma ritornello en sus conciertos, dotándola de gran claridad formal. Sus ritornellos suelen:

  • Estar formados por células breves.
  • Reaparecer de manera fragmentada.
  • Actuar como pilares estructurales entre episodios solistas muy contrastantes.

6.2. Johann Sebastian Bach

Bach incorporó el ritornello en conciertos, cantatas y obras corales, integrándolo con técnicas contrapuntísticas complejas. En muchos coros de cantata, el coro asume el papel del “solista”, mientras la orquesta articula el ritornello.

7. Evolución y legado

Con el desarrollo del Clasicismo, la forma ritornello fue progresivamente absorbida o transformada por otras estructuras, especialmente la forma sonata y el rondó. No obstante, el principio de alternancia entre material recurrente y episodios contrastantes siguió influyendo en la escritura instrumental posterior.

8. Conclusión

El ritornello es mucho más que un simple recurso de repetición. Es un principio estructural esencial en la música barroca que articula la forma, organiza la tonalidad y equilibra unidad y contraste. Su comprensión resulta imprescindible para el análisis de conciertos, arias y obras corales del Barroco, así como para entender la evolución histórica de las formas musicales occidentales.


jueves, 5 de febrero de 2026

LA ÓPERA

La Ópera: Historia, estructura y claves para su análisis musical

1. ¿Qué es la ópera?

La ópera es un género musical-dramático en el que la acción escénica se desarrolla fundamentalmente a través de la música, combinando canto, orquesta, texto literario, escenografía y, en muchas ocasiones, danza. A diferencia de otros géneros teatrales con música, en la ópera la música no acompaña al drama: lo constituye.

Desde un punto de vista analítico, la ópera es un arte sintético, donde confluyen:

  • Música vocal e instrumental
  • Texto poético o dramático (libreto)
  • Acción teatral
  • Dimensión visual y escénica
  • Convenciones estilísticas históricas

El Diccionario Harvard subraya que la ópera no es un género homogéneo, sino un conjunto de tradiciones históricas y nacionales que evolucionan constantemente, adaptándose a los cambios estéticos, sociales y técnicos.

2. Orígenes y contexto histórico

2.1. La Camerata Fiorentina y el nacimiento de la ópera

La ópera surge en Italia a finales del siglo XVI, en el entorno intelectual de la Camerata Fiorentina, un grupo de humanistas y músicos interesados en recuperar la supuesta declamación musical del teatro griego antiguo.

  • Reacción contra la polifonía renacentista tardía
  • Búsqueda de claridad del texto
  • Aparición de la monodia acompañada
  • Desarrollo del recitativo

Las primeras óperas conservadas:

Con Monteverdi, la ópera adquiere ya una conciencia dramática y musical plenamente desarrollada.

3. Elementos constitutivos de la ópera

3.1. El libreto

El libreto es el texto literario de la ópera. Su análisis debe tener en cuenta:

En la ópera tradicional, el libreto no es autónomo: está concebido para ser musicalizado.

3.2. La música vocal

Desde el punto de vista analítico, la música vocal se articula en varias tipologías:

a) Recitativo

Función narrativa y dramática.

  • Recitativo secco: voz + continuo
  • Recitativo accompagnato: con orquesta
  • Ritmo libre
  • Armonía funcional
  • Primacía del texto

b) Aria

Momento de reflexión o expresión emocional.

  • Forma cerrada
  • Desarrollo melódico
  • Repetición y variación
  • Análisis formal (ABA, rondó, forma bipartita…)

c) Arioso

Zona intermedia entre recitativo y aria.

d) Conjuntos vocales

Dúos, tríos, cuartetos, finales de acto:

  • Superposición de afectos
  • Complejidad formal y armónica
  • Desarrollo simultáneo de acción y emoción

3.3. El coro

El coro cumple funciones diversas:

  • Comentario moral (tradición clásica)
  • Elemento dramático colectivo
  • Ambientación social
  • Expansión sonora y simbólica

Su papel evoluciona desde el Barroco hasta el Romanticismo y el siglo XX.

3.4. La orquesta

La orquesta en la ópera no es un mero acompañamiento:

  • Define atmósferas
  • Introduce leitmotivs
  • Articula transiciones
  • Refuerza o contradice el texto

Desde el bajo continuo barroco hasta la orquesta sinfónica wagneriana, la evolución orquestal es clave en el análisis operístico.

4. Tipologías históricas de la ópera

4.1. Ópera barroca

  • Ópera seria
    • Temática mitológica o histórica
    • Aria da capo
    • Jerarquía vocal
  • Ópera buffa
    • Personajes populares
    • Lenguaje cotidiano
    • Ritmo dramático ágil

4.2. Clasicismo

  • Reformas de Gluck
  • Unidad drama–música
  • Supresión del virtuosismo gratuito
  • Mozart como síntesis perfecta:
    • Profundidad psicológica
    • Complejidad formal
    • Equilibrio entre tradición y modernidad

4.3. Romanticismo

  • Centralidad del individuo
  • Expansión orquestal
  • Intensificación expresiva

Escuelas nacionales:

  • Italia: bel canto, Verdi
  • Francia: grand opéra
  • Alemania: Weber, Wagner

4.4. Wagner y el drama musical

Wagner redefine la ópera:

  • Obra de arte total (Gesamtkunstwerk)
  • Continuidad musical
  • Uso sistemático del leitmotiv
  • Supresión de números cerrados
  • Orquesta como narrador simbólico

Desde el análisis musical, Wagner exige una lectura motívica, armónica y estructural de gran profundidad.

4.5. Siglos XX y XXI

  • Crisis de la tonalidad
  • Nuevos lenguajes
  • Influencias teatrales y cinematográficas
  • Ópera contemporánea:
    • Britten
    • Ligeti
    • Adams
    • Saariaho

La ópera sigue siendo un género vivo y en transformación.

5. Claves para el análisis musical de una ópera

Para el análisis en el aula o en el estudio individual:

  1. Relación texto–música
  2. Función dramática de cada número
  3. Estructura formal
  4. Lenguaje armónico
  5. Orquestación
  6. Caracterización vocal
  7. Contexto histórico y estético

La ópera debe analizarse como sistema, no como suma de números aislados.

6. Conclusión

La ópera es uno de los géneros más complejos y ricos de la historia de la música. Su análisis exige una mirada interdisciplinar que combine:

  • Técnica musical
  • Comprensión histórica
  • Sensibilidad dramática
  • Escucha activa y crítica

Lejos de ser un arte del pasado, la ópera continúa ofreciendo un laboratorio privilegiado para el análisis musical avanzado.

viernes, 30 de enero de 2026

EL BARROCO

El Barroco musical. Estilo, pensamiento y lenguaje sonoro (ca. 1600–1750)

1. Introducción: ¿qué entendemos por Barroco?

El término Barroco se aplica al período de la historia de la música occidental que, de manera aproximada, abarca desde 1600 hasta 1750, fecha que tradicionalmente se asocia con la muerte de Johann Sebastian Bach. Más allá de una simple delimitación cronológica, el Barroco constituye un sistema estético y técnico coherente, con principios propios de organización sonora, retórica musical y concepción de la obra.

Aunque el término barroco tuvo originalmente connotaciones peyorativas (lo irregular, lo excesivo), la musicología moderna —como refleja el Harvard Dictionary of Music— lo emplea para designar un lenguaje musical plenamente estructurado, caracterizado por la consolidación de la tonalidad, el protagonismo de la armonía funcional y una nueva relación entre música, texto y expresión afectiva .

2. Contexto histórico y cultural

El Barroco musical se desarrolla en un contexto marcado por profundas transformaciones:

  • La Contrarreforma y el uso de la música como medio de persuasión espiritual.
  • El auge de las monarquías absolutas y de las cortes como centros de producción musical.
  • El nacimiento de la ópera pública y del músico profesional moderno.
  • El avance del pensamiento científico (Descartes, Newton) y su reflejo en la búsqueda de orden, proporción y sistema.

La música deja de concebirse únicamente como ciencia matemática heredera del quadrivium medieval y pasa a entenderse también como lenguaje expresivo, capaz de mover las pasiones del oyente.

3. Rasgos generales del lenguaje musical barroco

3.1. Consolidación de la tonalidad

Uno de los rasgos fundamentales del Barroco es la transición definitiva del sistema modal al sistema tonal. Aunque subsisten elementos modales en el primer Barroco, el pensamiento musical se organiza progresivamente en torno a:

  • Centros tonales claros.
  • Jerarquía de grados (tónica, dominante, subdominante).
  • Cadencias funcionales como elementos estructurales.

Este proceso no es abrupto ni homogéneo, pero culmina en el Barroco tardío con una tonalidad plenamente operativa, base de todo el clasicismo posterior.

3.2. Bajo continuo: eje estructural del discurso

El bajo continuo es uno de los pilares técnicos del Barroco. Consiste en una línea de bajo escrita, acompañada de cifras que indican los intervalos armónicos que deben realizarse sobre ella.

Más allá de ser un simple recurso práctico, el bajo continuo implica:

  • Una concepción vertical de la música, centrada en la armonía.
  • La separación entre estructura (bajo) y ornamentación (voces superiores).
  • Un grado significativo de improvisación controlada, especialmente en los instrumentos armónicos (clave, órgano, laúd).

Desde el punto de vista analítico, el bajo continuo permite comprender el Barroco como una música construida desde la armonía hacia la superficie sonora, no al revés.

3.3. Retórica musical y doctrina de los afectos

El Barroco asume explícitamente la idea de que la música es un discurso retórico, comparable a la oratoria clásica. Esta concepción se articula en torno a la llamada doctrina de los afectos, según la cual:

  • Cada pieza (o sección) busca expresar un afecto dominante (alegría, tristeza, ira, devoción…).
  • Los recursos musicales (intervalos, ritmos, tonalidades, figuras melódicas) tienen un valor semántico.

Surgen así las figuras retórico-musicales, estudiadas por teóricos como Burmeister o Mattheson, que hoy constituyen una herramienta fundamental para el análisis del repertorio barroco.

4. Forma y géneros musicales

4.1. Géneros vocales

  • Ópera: nace alrededor de 1600 (Peri, Caccini, Monteverdi) y se convierte en el gran género barroco. Se articula en recitativos, arias, coros y números instrumentales.
  • Cantata: especialmente desarrollada en Alemania (Bach), combina elementos narrativos y líricos.
  • Oratorio: similar a la ópera, pero sin escenificación, generalmente de temática religiosa.
  • Pasión: forma monumental de narración evangélica, culminada en Bach.

4.2. Géneros instrumentales

  • Suite: sucesión de danzas contrastantes en una misma tonalidad.
  • Sonata: especialmente la sonata da chiesa y la sonata da camera.
  • Concierto: evolución desde el concerto grosso (Corelli, Händel) hasta el concierto solista (Vivaldi).
  • Fuga: culminación del pensamiento contrapuntístico barroco.

Desde el análisis formal, el Barroco tiende a estructuras seccionales, basadas en la reiteración, la secuencia y el contraste tonal más que en el desarrollo temático clásico.

5. Textura y escritura musical

El Barroco se caracteriza por una clara preferencia por:

  • Textura homofónica con bajo continuo, incluso en contextos contrapuntísticos.
  • Contrapunto altamente elaborado en el Barroco tardío (Bach).
  • Uso sistemático de secuencias, como procedimiento generador de continuidad.
  • Ornamentación abundante, a menudo no escrita, dependiente del intérprete y del contexto nacional.

6. El intérprete barroco y la obra abierta

Un aspecto clave, a menudo olvidado, es que la música barroca presupone un intérprete activo, capaz de:

  • Realizar el bajo continuo.
  • Ornamentar líneas melódicas.
  • Adaptar la obra al espacio, al instrumento y a la ocasión.

Desde esta perspectiva, la obra barroca no es un objeto cerrado, sino una estructura flexible, cuyo sentido pleno se completa en la interpretación.

7. El Barroco en el análisis musical actual

Para el análisis musical, el Barroco exige un enfoque específico:

  • Uso de análisis armónico funcional, pero sin anacronismos clásicos.
  • Atención al bajo como elemento generador.
  • Comprensión del discurso musical como retórico y afectivo, no solo formal.
  • Consideración del contexto histórico y de la praxis interpretativa.

El Harvard Dictionary of Music subraya precisamente esta necesidad de adaptar el vocabulario analítico al repertorio y al pensamiento musical del período, evitando proyecciones posteriores .

8. Conclusión

El Barroco no es solo una etapa de transición entre el Renacimiento y el Clasicismo, sino un sistema musical completo, con lógica interna, teoría propia y una extraordinaria riqueza expresiva. Comprenderlo en profundidad implica analizar no solo notas y acordes, sino también ideas, afectos, retórica y función social de la música.

Para el análisis musical, el Barroco constituye un terreno privilegiado donde confluyen armonía, forma, texto y expresión, sentando las bases de toda la música tonal occidental.

martes, 9 de junio de 2020

EL ARIA

EL ARIA


Diccionario Harvard de la Música (Don Michael Randel)

Aria. Una composición independiente para voz solista, generalmente con acompañamiento instrumental y ubicada en el contexto de una forma más amplia, como una ópera, un oratorio o una cantata.

1.     Origen

El término apareció por primera vez a finales del siglo XIV para denominar un tipo de estilo de canto o de ejecución. Este significado permaneció durante los siglos XV y XVI (cuando la palabra se unió a ciertos gentilicios, como en aria veneziana o aria napoletana), pero el término pasó a significar progresivamente melodía o pieza lírica.

Aria podía también hacer referencia a un esquema o diseño melódico utilizado para cantar textos de una estructura poética semejante, como el soneto, la terza rima o la ottava rima, y a veces se utilizaba para designar piezas estróficas para tres o cuatro voces en una textura homofónica, piezas que podrían llamarse, por otro lado, canzonetta o vilanella. El término apareció ligado más tarde a piezas instrumentales, ya se tratara de acompañamientos de canciones o de obras independientes como la romanesca y el ruggiero.

2.     El Aria en el Barroco

En el siglo XVII, el aria existía en forma de parte de una obra más amplia, como una ópera, o en forma de pieza independiente publicada a veces en una colección del tipo de Le nuove musiche (primera colección, 1601/2, segunda colección, 1614) de Giulio Caccini.

Las fórmulas preferidas eran estróficas o bajos estróficos. En muchos casos las estrofas estaban separadas por un ritornello tocado por la cuerda o por el bajo continuo. Un ejemplo de aria con bajo estrófico es el prólogo cantado por la Música en el Orfeo de Monterverdi.

Aunque en esta época las arias se diferenciaban de los recitativos por su organización formal, podían ser similares al recitativo por su estilo melódico.

En el segundo tercio del siglo XVII, el compas ternario se convirtió en uno de los rasgos característicos de las arias. En esa época aproximadamente, empezaron a escribirse las arias ostinato – arias sobre un basso ostinato -, especialmente para los lamentos.

En décadas posteriores del siglo XVII, el aria da capo creció progresivamente en importancia. Los compositores encontraron esta forma no sólo útil sino vital durante cerca de un siglo. Su cristalización en las primeras décadas del siglo XVIII se debió en parte a una normalización concomitante con la rapidez de la composición (compositores como Hasse, Haendel, Porpora, Leo y Vinci escribieron cada uno de ellos quizás más de 1.000 arias da capo) y en parte al perfecto equilibrio que conseguía, tomando como medida los criterios estéticos de la época, entre drama, poesía y música.

El texto de un aria da capo, del tipo de los que aparecen en los libretos de Zeno y Metastasio, era casi siempre un poema con dos estrofas, cada una de las cuales contenía de tres a seis versos. Fuera cual fuera el esquema rítmico y métrico de las estrofas en su conjunto, el último verso de la estrofa terminaba normalmente con una sílaba acentuada y los versos finales de las dos estrofas rimaban entre sí. La primera estrofa del poema proporcionaba el texto para la primera sección del aria da capo. En las décadas de 1720 y 1730, surgió un esquema típico para la primera parte: un ritornello instrumental; una exposición completa de la primera estrofa con un desplazamiento armónico de la tónica a la dominante; un ritornello posterior en la dominante; una segunda exposición completa de la primera estrofa que bien comienza en la tónica, bien se encamina rápidamente hacia ella, una exposición final del ritornello en la tónica. La segunda estrofa proporcionaba el texto para la sección central del aria da capo. Esta sección solía incorporar un contraste armónico al evitar la tónica, valiéndose a menudo de la tonalidad relativa. La sección central podía estar instrumentada con mayor ligereza que las secciones extremas y presentaba generalmente la estrofa completa sólo una vez, aunque podían repetirse partes internas del texto. A continuación, llegaba otra vez la primera estrofa con su música, una repetición en la que se esperaba que el cantante introdujera variaciones con una ornamentación improvisada. Pero la forma del aria da capo era previsible tan sólo en su nivel más general: ABA. Factores como la relación del material melódico del ritornello con el de la voz, la orquestación del ritornello, el equilibrio de las secciones de la primera parte controladas por la tónica y la dominante, o el grado de contraste entre la primera y la segunda sección, eran todos muy variables.

3.     El Aria en el Clasicismo

El aria da capo comenzó a ser objeto de un número de críticas cada vez mayor formuladas por Gluck y por otros en el último tercio del siglo XVIII, tanto por razones musicales como dramáticas. En algunos casos se convirtió simplemente en un juguete (no sólo poco dramático, sino antidramático) en manos del virtuoso. La imposibilidad de progreso dramático en una forma que volvía a las mismas palabras con las que empezó fue también criticada.

En la segunda mitad del siglo XVIII, surgieron una serie de formas alternativas de aria. Una posibilidad era una reducción del da capo, el aria dal segno, en la que no se regresaba al comienzo del aria sino a un punto marcado por un signo después del ritornello, casi siempre el comienzo de la segunda exposición completa de la primera estrofa. Se construyeron también arias siguiendo los ejemplos de los movimientos instrumentales, en forma binaria, de sonata o de rondó. Surgieron nuevos procedimientos, como la intervención del coro o de otro solista. Sin embargo, la forma del aria da capo habría de encontrarse aún, aunque escrita en todos sus detalles, en las primeras opere serie de Mozart. La ópera cómica en concreto mostró una notable variedad de procedimientos formales durante el siglo XVIII. Una innovación particularmente llamativa fue el aria “doble”, en la que dos tempos (generalmente rápido-lento) subrayaban dos emociones contrastantes.

4.     El Aria en el Romanticismo

En la ópera italiana del siglo XIX, al menos desde Rossini en adelante, este aria doble se convirtió en norma y solía expandirse hasta abarcar toda una escena. Primero llegaba la scena, un recitativo con acompañamiento de orquesta que utilizaba versos sin rima de una extensión variable; a continuación la primera sección lírica, denominada a veces cantabiley por lo general lenta; después el tempo di mezzo, que cambiaba la atmósfera, normalmente por medio de la llegada o las exclamaciones de personajes secundarios o del coro; y finalmente la cabaletta, generalmente más rápida y más enérgica que el cantabile, casi siempre repetida literalmente con intervenciones del coro. Cada una de estas tres últimas secciones tenía un texto en rima, con versos métricamente estables, aunque lo característico era que la extensión del verso y los acentos silábicos cambiasen de sección a sección. Esta aria doble se convirtió en la forma característica de Bellini, Donizetti y el primer Verdi, y se extendía incluso a dúos y grupos más amplios, generalmente con un movimiento adicional a modo de confrontación (el tempo d’attacco) entre la scena y el cantabile. Después de La traviata (1853), sin embargo, Verdi se mostró cada vez más cauteloso con la cabaletta, prefiriendo a menudo concluir sus escenas con un coup de théâtre en la sección del tempo di mezzo.

En la grand opéra francesa, tal y como queda representada por las obras de Meyerbeer, el aria juega un papel menos importante. En Les Huguenots, por ejemplo, con siete papeles importantes para solistas, sólo cuatro de ellos cuentan con arias de entidad. Algunas de las arias más grandiosas, mas imponentes de Meyerbeer se valen de una versión modificada de la forma italiana; otras utilizan formas ternarias, estróficas o de estribillo. La variedad de términos utilizados para piezas semejantes a las arias en la ópera romántica alemana anterior a Wagner constituye un reflejo de la variedad de procedimientos formase empleados. Los términos arie, arietta, solo, Lied, romanza, rondo o cavatina están presentes en las obras de Spohr, Schubert, Weber y Marschner. Los procedimientos empleados van de las sencillas canciones estróficas a obras complejas con multitud de tempos. En el curso de la evolución musical de Wagner, el aria, entendida como una pieza lírica y autosuficiente, perdió progresivamente toda su importancia y el impacto de esta reforma se dejó sentir mucho más allá de los límites de la ópera alemana.

5.     El Aria en el siglo XX

El aria ha tenido un papel restringido en la ópera del siglo XX. Uno de ellos se produce en las situaciones en las que el personaje se encuentra realmente cantando, como en el aria de tenor de Der Rosenkavalier de Richard Strauss o la nana de Marie en el Wozzeck de Berg. Algunas óperas del siglo XX, a veces copias neoclásicas, utilizan arias de un modo francamente retrospectivo, como en The Rake’s Progress de Stravinsky o Cardillac de Hindemith.


Atlas de la Música (Ulrich Michels)

El aria como modelo de variaciones

Aria (del francés antiguo air, manera) se denomina en los siglos XV-XVIII a una fórmula de bajo cadencial que, constantemente reiterada, constituye la base de variaciones (basso ostinato). Estos modelos de bajos eran muy conocidos y gozaban de gran predilección: Aria di RuggieroAria di SicilianoAria di Romanesca, etc.

El aria es una estructura para la improvisación, y desde fines del siglo XVI también para la composición. Servía como:

Bajo de danza: con variaciones en las voces superiores; en la suite, el aria sigue siendo, todavía en el siglo XVIII, un movimiento danzante de carácter diferenciado.
Modelo de variaciones: para las voces superiores, especialmente en la música clavecinística y para laúd, pero también para los instrumentos de arco (Ortiz, 1553).
Bajo de canción: con nuevas estrofas a cada repetición del bajo. A menudo se variaba ligeramente la melodía. Había incontables textos para cada bajo, por ejemplo, rimas de octava (8 versos), que con frecuencia se improvisaban junto con la melodía.

En Francia, esta canción se denominaba air (sobre todo air de cour), y en Inglaterra, ayre. En Italia, el aria existe, como canción estrófica, también en la ópera primitiva y en la cantata.

Aria de ópera primitiva

Los cantos de la ópera primitiva se desarrollan, ligados al texto, a manera de un recitativo sobre el bajo continuo o la orquesta; en ellos, una melodía expresiva, a la manera de los madrigales, condujo a formaciones ariosas de mayor magnitud, emocionalmente más homogéneas, pero libres en el aspecto formal.

Un ejemplo célebre de una de estas primitivas “arias de ópera” lo constituye el Lamento de Arianna por Teseo, de la ópera Arianna de MONTEVERDI, de la cual sólo se han conservado fragmentos (Mantua, 1608) […] el marcado tema inicial, que expresa el dolor en un gesto conmovedor (disonancias, cromatismo, pausas, reiniciaciones, intensificación resignado derrumbe al final). La música sigue el texto, cuyo contenido y lenguaje expresa en forma directa (oratio domina harmoniae, el lenguaje domina a la música).

En la ópera burguesa veneciana del siglo XVII se produce cierta tipificación de las arias, en parte a causa de la amplia y rápida producción (hasta 80 arias por ópera). Se trata de breves trozos en forma de lied, de conocidos ritmos danzantes como la forlana (6/4, la posterior barcarola), la villotta (rápido 6/8), el siciliano (un 6/8 pastoral y arrullador). Como tipos estructurales, Venecia conoce el
Aria con clave: sólo acompañada por el bajo continuo, enmarcada por ritornellos orquestales.
Aria con orquesta: acompañamiento orquestal con ritornellos entre sus estrofas; luego se le suman uno o dos instrumentos concertantes, casi siempre de viento. Un difundido tipo formal del aria con orquesta lo constituye el aria de divisa; la orquesta presenta una especie de propuesta en la cabecera del tema, que luego repite el cantante acompañado sólo por el bajo continuo y después nuevamente la orquesta, antes de desarrollarse toda el aria.

El aria-da-capo. Tras contar con antecedentes en MONTEVERDI, en Mantua y Venecia, en la época del florecimiento de la ópera napolitana, bajo ALESSANDRO SCARLATTI (1660-1725) se convierte en la forma principal de aria del Barroco. Casi todas las arias de BACH y HANDEL son arias-da-capo.

En cuanto a su texto, esta aria consta de 2 breves estrofas; la segunda se compone en forma contrastante con la primera, la cual se repite a continuación.

Sólo se escriben las dos partes diferentes, con la correspondiente indicación de repetición y final (da capo al fine)
En la forma desarrollada a partir de 1700 aproximadamente, se compone la primera estrofa dividida en dos partes con intervención orquestal (a), repitiéndola luego en forma algo variada (a’). También se forma un esquema modulatorio fijo.
La reexposición brinda al cantante ocasión de una ornamentación virtuosista de su parte.

En su antidramática forma reexpositiva, el aria da-ca-po impide proseguir la acción. Por ello deja este cometido al recitativo (secco), de modo que la de recitativo y aria se convierte en una combinación usual, En medio de ambos se intercala con frecuencia un bree y contemplativo arioso (recitativo accompagnato). El aria propiamente dicha marca emociones generales y estados anímicos primarios, recurriendo a menudo a comparaciones con la naturaleza (aria metafórica).

En materia de tipos de aria se desarrollan, entre otras: el aria di bravura (rápida, virtuosista, para caracterizar las emociones de la ira, la venganza, la pasión, etc.), el aria di mezzo carattere (aria de carácter medio, para estados anímicos como la intimidad, el amor, el dolor, etc.), el aria parlante (declamación rápida).

Evolución ulterior del aria. Con el objeto de mantener la fluidez de la acción, GLUCK reformó el aria, transformándola en una pequeña estructura similar a una canción, con expresión natural del texto.

También se presenta como una canción lírica la pequeña cavatina, casi siempre bipartita (HAYDN, MOZART), mientras que el aria en rondó juega muy libremente con la forma, a menudo con un recitativo introductorio (acomp.)

Como una combinación formal dramática aparecen la escena y aria de la ópera buffa del siglo XVIII, y en especia en la gran ópera del siglo XIX (BEETHOVEN, WEBER, VERDI, MEYERBEER).


Las postrimerías del siglo XIX disuelven las formas del aria claramente estructuradas (el canto-hablado y la melodía infinita de WAGNER); en el siglo XX, tendencias historicistas volvieron a cultivar las antiguas formas del aria (por ejemplo: STRAVINSKY, The Rake’s Progress).