La cadencia musical: teoría, historia, tipologías y función estructural
1. ¿Qué es una cadencia?
En música occidental, llamamos cadencia a una configuración melódica, armónica y rítmica que produce una sensación de reposo, conclusión o articulación formal. Las cadencias suelen señalar el final de una frase, período, sección o incluso de una obra completa, aunque su grado de cierre puede variar enormemente según el contexto.
Tal como recoge el Diccionario Harvard de Música, el efecto cadencial no es absoluto, sino que depende del estilo, la época, el lenguaje armónico y las convenciones históricas en las que se inserta .
En la música tonal, las cadencias son el principal mecanismo para proyectar la tonalidad, es decir, para hacer sentir una nota como tónica dentro de un sistema jerárquico de relaciones armónicas.
2. Cadencia y función tonal
Desde el punto de vista funcional, la cadencia es el momento de máxima concentración de tensiones y resoluciones del sistema tonal. Su fuerza procede principalmente de:
La relación dominante → tónica
La presencia de la sensible
El comportamiento de la superdominante y la subdominante
La conducción de las voces, especialmente bajo y soprano
La cadencia no es solo un “final”:
es un gesto estructural, comparable a un signo de puntuación en el discurso musical.
3. Tipos fundamentales de cadencia en la música tonal
3.1. Cadencia auténtica (V–I)
Es la cadencia más fuerte del sistema tonal. Consiste en la progresión de dominante a tónica.
Cadencia auténtica perfecta:
V–I en estado fundamental
La tónica en la voz superior
Cadencia auténtica imperfecta:
Algún acorde en inversión
O la tónica no aparece en el soprano
Cuando la dominante incluye séptima (V⁷–I), se refuerza aún más la sensación de resolución.
Es prácticamente obligatoria como cadencia final estructural de una obra tonal.
3.2. Cadencia plagal (IV–I)
Progresión subdominante → tónica.
Conocida popularmente como “cadencia del Amén”.
Características:
Menor tensión que la auténtica
A menudo aparece después de una cadencia auténtica
Funciona como prolongación o confirmación de la tónica
En muchos contextos no actúa como cierre autónomo, sino como epílogo armónico.
3.3. Semicadencia (…–V)
La semicadencia concluye sobre la dominante, dejando la sensación de suspensión.
Muy habitual al final de la primera sección de formas binarias
Frecuente en frases antecedentes
Suele estar precedida por:
I–V
I⁶⁴–V (acorde seis-cuatro cadencial)
La semicadencia articula sin cerrar: es una coma, no un punto.
3.4. Cadencia rota o interrumpida (V–VI)
Aquí la expectativa de resolución en la tónica se frustra, resolviendo la dominante en un acorde distinto, normalmente el VI.
Funciones principales:
Prolongar el discurso
Evitar un cierre demasiado temprano
Introducir sorpresa expresiva
Muy utilizada en el Clasicismo y Romanticismo temprano.
3.5. Cadencia frigia
Típica del modo menor y del lenguaje barroco.
Es una semicadencia caracterizada por el descenso de semitono en el bajo:
IV⁶–V en modo menor
Aporta un color modal arcaizante y es frecuente al final de movimientos lentos barrocos.
4. Cadencias y conducción de voces
Más allá de la sucesión de acordes, la cadencia se define por cómo se mueven las voces.
Aspectos clave:
Movimiento contrario entre bajo y soprano
Resolución de la sensible
Evitación de quintas y octavas paralelas
Tratamiento de retardos y anticipaciones
Desde el siglo XIII, la cadencia se basa en la aproximación por grados conjuntos a una consonancia perfecta (quinta u octava), principio que está en la base de toda la evolución posterior .
5. Evolución histórica de la cadencia
5.1. Edad Media y Renacimiento
Cadencias modales
Importancia de la doble sensible
Cadencias lidias, frigias y de Landini
Ausencia inicial de la tercera final
La cadencia V–I como estructura armónica aún no existe como tal, aunque su esqueleto contrapuntístico ya está presente.
5.2. Barroco
Consolidación del bajo continuo
Aparición clara de la función armónica
Uso expresivo de retardos
Cadencias como puntos retóricos del discurso
La cadencia se convierte en un evento dramático, no solo estructural.
5.3. Clasicismo
Claridad formal
Cadencias como pilares de la forma-sonata
Aparición sistemática de la cadencia del concierto
Expansión de V–I a II–V–I
5.4. Romanticismo
Densificación armónica
Retardos complejos
Desplazamientos métricos
Ambigüedad cadencial (cadencias eludidas, encubiertas)
La cadencia sigue existiendo, pero se disfraza.
5.5. Siglos XX y XXI
Lenguajes modales, politonales y atonales
Sustitución de la función armónica por:
Procesos rítmicos
Centros de altura
Gestos texturales
En jazz y música popular:
Sustituciones tritonales
Acordes extendidos
Tónicas con séptima o novena añadida
La cadencia no desaparece: se transforma.
6. La cadencia como ornamento: la cadenza
En otro sentido del término, una cadenza es un pasaje ornamental, generalmente virtuosístico, interpretado por un solista —improvisado o escrito— sobre una cadencia estructural previa.
Características:
Asociada al concierto clásico
Suele aparecer antes del último tutti
Basada armónicamente en I⁶⁴–V–I
Tradicionalmente improvisada; después escrita
Mozart, Beethoven y Brahms integraron la cadenza como elemento compositivo esencial, no como mero adorno .
7. Función formal y analítica de la cadencia
Desde la teoría formal moderna (Caplin, Hepokoski & Darcy), las cadencias sirven para:
Definir frases (auténtica vs. semicadencia)
Diferenciar antecedente / consecuente
Confirmar o negar una tonalidad
Señalar transiciones y zonas formales clave
Analizar cadencias es analizar la arquitectura del tiempo musical.
8. Conclusión
La cadencia no es un simple final armónico:
es el núcleo estructural, retórico e histórico del lenguaje musical occidental.
Desde el canto gregoriano hasta el jazz contemporáneo, la cadencia ha sido el lugar donde la música:
Respira
Se detiene
Se afirma
O decide continuar
Entender las cadencias es, en gran medida, entender cómo la música piensa.