La teoría de los afectos (Affektenlehre): música, emoción y retórica en los siglos XVII y XVIII
1. Introducción
Durante los siglos XVII y XVIII se consolidó en Europa una concepción de la música profundamente ligada a la expresión y provocación de las emociones humanas, conocidas en la terminología de la época como afectos (affetti). Esta concepción, que la musicología moderna ha denominado teoría o doctrina de los afectos (Affektenlehre), se convirtió en uno de los pilares estéticos del Barroco musical.
Según esta teoría, el principal propósito de la música no es la belleza abstracta ni la imitación de la naturaleza, sino la capacidad de despertar pasiones concretas en el oyente, tales como el amor, la ira, el dolor, el temor o la alegría. Estas pasiones no se entendían como emociones cambiantes o subjetivas, sino como estados del alma relativamente estables, racionalizables y clasificables .
2. Orígenes intelectuales: filosofía, retórica y ciencia
2.1. Raíces filosóficas
La teoría de los afectos no surge exclusivamente del ámbito musical, sino que hunde sus raíces en:
La filosofía clásica, especialmente Aristóteles y los estoicos.
La teoría de las pasiones, desarrollada en la Edad Moderna por pensadores como René Descartes (Les passions de l’âme, 1649).
La medicina humoral, que asociaba emociones a equilibrios físicos y psicológicos.
Para Descartes, los afectos eran movimientos del alma provocados por estímulos externos, susceptibles de ser controlados, excitados o calmados. Esta idea encajó perfectamente con la aspiración barroca de una música capaz de actuar directamente sobre el oyente.
2.2. Música y retórica
El verdadero marco conceptual de la teoría de los afectos es la retórica. Desde finales del siglo XVI, numerosos teóricos musicales establecieron un paralelismo explícito entre:
el discurso hablado, cuyo fin es persuadir y conmover,
y el discurso musical, concebido como un lenguaje capaz de provocar respuestas emocionales.
Autores como Gioseffo Zarlino ya afirmaban que la música debía movere gli affetti, es decir, mover los afectos del alma, del mismo modo que lo hacía la oratoria clásica .
3. Principios fundamentales de la teoría de los afectos
3.1. Unidad de afecto
Uno de los postulados más importantes de la Affektenlehre es el principio de unidad de afecto. Según esta idea:
Una composición —o al menos un movimiento o sección significativa— debe expresar un único afecto dominante.
Esto no implica ausencia de contraste, sino coherencia emocional. El cambio frecuente y rápido de afectos, tan característico de la música romántica, era visto con recelo en el Barroco.
3.2. Afectos como estados racionalizados
Los afectos no eran entendidos como emociones subjetivas o psicológicas en el sentido moderno, sino como:
categorías relativamente fijas,
reconocibles por cualquier oyente instruido,
comunicables mediante recursos musicales codificados.
Ejemplos habituales de afectos eran:
amor
tristeza
cólera
temor
alegría
majestuosidad
melancolía
ternura
4. Recursos musicales para la expresión de los afectos
Los tratadistas barrocos describieron numerosos parámetros musicales capaces de despertar afectos concretos. No existe una doctrina cerrada y unificada, sino un conjunto de prácticas compartidas por compositores e intérpretes.
4.1. Tonalidades y modos
A cada tonalidad se le atribuía un carácter afectivo específico. Johann Mattheson, por ejemplo, describió con gran detalle el carácter emocional de las tonalidades mayores y menores.
Ejemplos habituales:
Re menor: gravedad, devoción, tristeza noble
Mi bemol mayor: majestuosidad, solemnidad
Sol mayor: alegría moderada, serenidad
4.2. Intervalos
Los intervalos eran considerados portadores de afecto por sí mismos:
intervalos ascendentes → exaltación, esperanza
intervalos descendentes → tristeza, abatimiento
disonancias → tensión emocional, dolor, agitación
4.3. Ritmo y métrica
Ritmos rápidos → alegría, agitación, furia
Ritmos lentos → tristeza, solemnidad, languidez
Compases ternarios → afectos danzables, gracia, suavidad
4.4. Figuras musicales (retórica musical)
Uno de los campos más desarrollados fue el de las figuras musicales, equivalentes a las figuras retóricas del lenguaje hablado. Aunque no forman una doctrina estrictamente unificada, su uso fue muy extendido.
Algunos ejemplos:
Anabasis (movimiento ascendente): exaltación, elevación
Catabasis (movimiento descendente): abatimiento, muerte
Suspiratio: expresión de suspiro o lamento
Passus duriusculus: cromatismo descendente asociado al dolor
Como señala el Harvard Dictionary of Music, la enumeración de estas figuras constituyó un campo de estudio independiente, aunque relacionado estrechamente con la teoría de los afectos .
5. Principales teóricos de la doctrina de los afectos
Entre mediados del siglo XVII y mediados del XVIII, numerosos autores dedicaron atención específica a esta cuestión:
René Descartes (1618–1649)
Marin Mersenne (1636)
Athanasius Kircher (1650)
Andreas Werckmeister (1686, 1702)
Johann David Heinichen (1711)
Johann Mattheson (1713, 1739)
Johann Joachim Quantz (1752)
Friedrich Wilhelm Marpurg (1763)
Estos autores no formularon una doctrina sistemática única, pero compartieron una visión común: la música como arte persuasivo y afectivo, modelado según los principios de la retórica clásica .
6. Aplicación práctica en la música barroca
La teoría de los afectos influyó decisivamente en:
la composición
la interpretación
la pedagogía musical
Compositores como J. S. Bach, Händel, Vivaldi o Telemann emplearon estos principios de manera consciente, especialmente en:
cantatas
óperas
oratorios
movimientos individuales de suites y conciertos
En el ámbito interpretativo, la Affektenlehre justifica:
el uso expresivo del tempo flexible,
la articulación retórica,
la ornamentación con intención emocional.
7. Declive y legado
A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, con el auge del estilo galante y posteriormente del Clasicismo, la rigidez del principio de unidad de afecto comenzó a diluirse. La música pasó a concebirse como un discurso emocional más cambiante y narrativo.
Sin embargo, la teoría de los afectos dejó una huella profunda:
fundamentó la estética barroca,
influyó en la teoría de la forma musical,
anticipó debates modernos sobre música y emoción.
8. Conclusión
La teoría de los afectos representa uno de los intentos más ambiciosos de la historia de la música por sistematizar la relación entre sonido y emoción. Lejos de ser una doctrina rígida, fue un marco conceptual compartido que permitió a compositores e intérpretes concebir la música como lenguaje expresivo, persuasivo y profundamente humano.
Comprender la Affektenlehre no solo es esencial para el análisis de la música barroca, sino también para una interpretación históricamente informada y consciente del poder emocional del discurso musical.